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OVNIS Y MILITARES: EL COMIENZO




- Recostruccion artística del avistamiento 
del General Lemos Ferreira.

En realidad las primeras referencias militares al fenómeno OVNI en España son anteriores en 3 años al caso Lemos-Ferreira. Exactamente el 2 de diciembre de 1954 el General Alfredo Kindelán, uno de los responsables del primer dirigible español vinculado al pre-servicio secreto español en Africa llamado Circulo 30, jefe superior de aeronáutica en la guerra civil, y director de la Escuela Superior del Ejército (entre 1942 y 1947), publicó un jugoso artículo en el ABC titulado: “Platillos Volantes”. El General Kindelán, en tan temprana fecha, ya sugería que el 10% de los informes sobre OVNIs podían ocultar “armas secretas teledirigidas”.




Aunque existen testimonios militares muy anteriores. Por ejemplo, el Teniente Villegas, a quien tuve la fortuna de localizar y entrevistar personalmente en exclusiva, dado su rechazo radical a los ufólogos, afirma haber redactado un informe para el Ejercito de Tierra, sobre el increíble encuentro cercano con un OVNI que el habría protagonizado, junto con otros oficiales, en el frente de Guadalajara durante la sangrienta guerra civil española… Ese expediente, como otros de los que hablaremos próximamente, jamás ha sido reconocido por el ejército español, como no han sido desclasificados otros expedientes oficiales, cuya existencia nos consta, como el expediente 651116, redactado el 16 de noviembre de 1965 en la base aérea de San Javier (Murcia), aparentemente por un “olvido involuntario”. Esa ausencia no deja de ser curiosa ya que los primeros informes sobre OVNIs en España, desclasificados por el Ejercito del Aire, datan de 1962. Se trata de varios casos recogidos en la Base Aérea de San Javier (Murcia).

Existen episodios especialmente insólitos en la época, como cierto informe del INTA, organismo científico dependiente entonces del Ministerio del Aire, que analizó unos materiales hallados en suelo español, supuestamente procedentes de un OVNI… que tal vez podamos revelar próximamente.

En 1967 se redacta, que nos conste, algún nuevo informe oficial. El 13 de junio de ese año, y desde el Escuadrón de Vigilancia Aérea número 3 de Sevilla y número 2 de Toledo, se produce un nuevo incidente.

Otro de los primeros documentos oficiales sobre OVNIs en España, que publicamos ahora por primera vez, es la cuenta “Informaciones sobre Objetos No Identificados”, redactada por la 3ª Sección de Operaciones del Estado Mayor del Aire, el 14 de noviembre de 1967, en la que se referencian varios avistamientos protagonizados por pilotos, militares y civiles, y se sugiere ya la formación de un Centro de Información y Análisis, en el Mando de la Defensa Aérea que reuniese los casos nacionales e intercambiase información sobre el tema con otros organismos internacionales, devuelta para archivo el 24 de febrero del 68. Dicho de otra manera, hace ya 40 años los mismos militares españoles sugirieron la creación de una oficina para el análisis sistemático de la información OVNI.


Pero es necesario esperar a 1968, sin duda el año más importante en la historia de la ufología española, para que la opinión pública se conciencia de que el fenómeno OVNI es una realidad de implicación militar.

En aquel momento los OVNIs no eran un secreto militar, y ese año un miembro del grupo ufológico ALEPH, durante una visita a la base aérea de Torrejón de Ardoz (donde 30 años después terminarían todos los expedientes OVNI españoles), tuvo la oportunidad de ver el incipiente archivo OVNI del ejercito español, y hasta asistió a la proyección de dos filmaciones OVNI tomadas por cazas de la Fuerza Aérea en nuestros cielos.

Varios incidentes OVNI protagonizados por pilotos ese año, lejos de ser ocultados, eran comunicados al público en notas oficiales del ejército. Como ocurrió en la histórica fecha del 16 de marzo de 1968. Día en que el Ministerio del Aire difunde, en un ejercicio de inusual transparencia, una nota pública informando del avistamiento de un OVNI por parte de un avión Fokker 27 de la compañía Spantax, en las cercanías del aeropuerto de Villa Cisneros, dos días antes. O el famoso incidente del 4 de noviembre de ese año, entre Valencia y Sagunto, uno de los encuentros entre pilotos más mediático de la historia ufológica española: el protagonizado por el Comandante Juan Ignacio Lorenzo Torres, a los mandos de un Caravelle 6-R de la compañía Iberia. A diferencia de los divulgadores de este famoso caso, quien esto escribe no solo interrogó personalmente al comandante Lorenzo Torres en numerosas ocasiones, sino también a su copiloto y a su mecánico de vuelvo aquel día, quienes no confirman la versión popularizada por Lorenzo Torres. Sin embargo, y sin entrar a valorar ahora dicho testimonio, si es importante reseñar la repercusión mediática que tuvo este incidente y, sobretodo, el protagonizado por el Comandante Jaime Ordovas Artieda, solo tres meses después.

En junio de 1968, y en su número 331 la Revista de Aeronáutica y Astronáutica, publicación oficial del Ejército del Aire español, publicaba por primera vez un artículo sobre OVNIs, titulado precisamente así, y firmado por el capitán de aviación Pedro Antonio Clavero. Los casos OVNI protagonizados por pilotos españoles ese año, así como la oleada de avistamientos de civiles recogidos a lo largo y ancho de todo el país, con una gran repercusión mediática, habían comenzado a preocupar a algunos militares. Sin embargo la información continuaba sin estar clasificada…

El tratamiento del tema era tan natural todavía para el Ministerio de Defensa, que el 5 de diciembre de 1968 la Oficina de Prensa del Ministerio del Aire emitió un comunicado oficial, en el que se solicitaba a todos los españoles que, ante el avistamiento de un OVNI, notificasen el incidente a las autoridades, para poder iniciar una investigación oficial del mismo.

Pese a ello, cuando el 23 de noviembre de dicho año el Colegio Mayor “Alejandro Salazar” de Valencia, acogió un seminario sobre OVNIs organizado por el grupo CEONI, en el que participó el capitán Jerónimo Domínguez Palacín, del 101 Escuadrón de la Defensa Aérea, este fue amonestado por el General Jefe de esa Región Aérea, por haber participado en dicho evento ufológico sin haber pedido las autorizaciones pertinentes. El capitán Domínguez Palacín relató entonces su propio encuentro con un OVNI mientras pilotaba un caza F-86, junto con otros compañeros. Paradójicamente, años después el capitán terminó convirtiéndose en el Teniente General Domínguez Palacín, máximo responsable del Mando Aéreo de Combate (MACOM), bajo cuyo mando se encontraría la responsabilidad de gestionar los asuntos OVNI…

Aquella primera amonestación a un militar español, por revelar su experiencia OVNI sin permiso, parece una premonición de lo que iba a ocurrir, porque a final de ese año 1968, todo cambiaría.

El 17 de diciembre, y según el oficio Nº 9122-T titulado “Información relativa a los OVNIs”, se comunica por disposición de la Superioridad que la información sobre Objetos No Identificados se centralizaría en el 2º Negociado de la 3ª Sección (de Operaciones) del Estado Mayor del Aire. A partir de ese día los expedientes OVNI recibirían la referencia genérica “S.1.7”, pasando a archivarse bajo el encabezamiento denominado “Carpeta 1700”. Y allí permanecerían durante lustros, según me confirmaría posteriormente uno de los oficiales destinados en aquella oficina, hasta su traslado a la Base Aérea conjunta, hispano-norteamericana, de Torrejón de Ardoz.

Por fin, el 26 de diciembre de 1968, el General Luis Navarro Garnica, Jefe del Estado Mayor del Aire, a instancias del segundo jefe del Estado Mayor, Mariano Cuadra Medina, emitió la circular 9266 CT, en la que se establecían las normas a seguir con la documentación OVNI redactada a partir de ese día. En esa histórica circular, se decretaba la clasificación de “Confidencial” para dicha información, y se ordenaba además el nombramiento de un juez instructor militar con la responsabilidad de redactar el expediente OVNI de cada caso. Aquella funesta circular se remitió a todas las Regiones y Zonas Aéreas del Ejercito del Aire español, y a partir de ese día el fenómeno OVNI se convirtió en información confidencial para los militares españoles.




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